Participé de la columna que partió de Comodoro Rivadavia y recorrió Viedma, Patagones, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Necochea, Mar del Plata, Avellaneda para llegar a la Plaza de Mayo.
Compartí la Marcha con distintas experiencias de resistencias al modelo neoliberal. Sectores golpeados por la políticas económicas de este gobierno como los petroleros, productories, la UOCRA, comerciantes, representantes de economías regionales, pequeñas y medianas empresas. En todos el común denominador fue los tarifazos, el parate en las obras, la apertura de la importación, los despidos, los tarifazos.
En Mar del Plata, segunda ciudad en desocupación, luego de Rosario, un panorama agravado para los portuarios, la industria textil, la construcción, los comercios y la hotelería. Una economía parada, con gran nivel de precarizados, sin trabajo.
Del acto en Mar del Plata participamos la CTA, gremios de la CGT, organizaciones sociales, territoriales, las Madres y los organismos de Derechos Humanos.
La Marcha significó recuerdos de la Marcha del 94, con distintas realidades, en el 94 se vivía una situación de pauperización económica y social, ahora el pueblo no está dispuesto a resignar sus conquistas,m que resiste.
Sentí mucha emoción por la presencia de jóvenes, yo marché con mis tres hijos.
El cruce del Puente Pueyrredón, con la historia que significa para los trabajadores, impresionó la cantidad de trabajadores de la educación que marchaban. Una mezcla de adrenalina, emoción y fuerza.
Pensé, pensamos con las compañeras y compañeros: "Si están las Madres no estamos equivocados. Estamos parados donde tenemos que estar.."