La delegación de ADEP llegó el domingo, partimos sábado a las tres de la tarde. Dormimos allá el viernes por el cansancio físico por los tres días, pero la noche después de la marcha, la alegría en la cena no se podía contener, l@s compañer@s, sobre todo los nuevos, ya que habíamos varios de la del 94, hablaban de la cantidad de gente, de los discursos, de la organización, pero sobre todo destacaban la unidad conseguida, señalando que solos no íbamos a poder cambiar el rumbo, que necesitamos de la unidad de los trabajadores para defendernos. En el cole cantábamos y contaban los pequeños hechos vividos, que llevarán como parte de la historia que se escribe, no sólo desde el palco y los grandes dirigentes, sino desde cada marchante que colmó la plaza. Un abrazo desde Jujuy.